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El recién juramentado presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no ha dado su brazo a torcer, está cumpliendo sus promesas electorales. Una de ellas con una fuerte incidencia en Venezuela: el impulso a la industria energética, en especial a la actividad petrolera. El magnate inmobiliario y exestrella de la televisión también ha dado los primeros pasos para abandonar el Tratado Transpacífico de Cooperación (TPP, por sus siglas en inglés) y renegociar otros comerciales multilaterales con la finalidad de proteger a las industrias estadounidenses de la competencia extranjera mediante la aplicación de nuevos aranceles a las mercancías importadas. Pero quizás uno de los mas polémicos y que traerá mucha tela que cortar es la relación comercial con China que está en el centro de la atención mundial por el impacto que pudiera ocasionar. Su discurso altamente proteccionista durante su campaña electoral está ahora en la boca del huracán, ante la promesa de enfrentar a China de manera mas agresiva en el comercio. Trump anunció la semana pasada que la relación de EEUU con China estaba en negociaciones, lo que provocó una respuesta furiosa de los periódicos chinos que respondieron
de manera contundente. Durante su intervención la semana pasada en el Foro Mundial de Davos, el presidente de China, Xi Jinping, comparó
el proteccionismo con “encerrarse en un cuarto oscuro” con la esperanza de protegerse del peligro, pero al hacerlo, se corta toda “luz y aire”.