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Es hazaña del presidente Maduro y del pueblo la superación del año 2016. El pueblo chavista que, con sufrimientos e incertidumbre, se mantuvo leal. El no chavista que, pese a la rabia, no se dejó llevar a la violencia.

El presidente Maduro, en ocasiones, contra toda esperanza, se levantó frente a la adversidad y ahí está, derrotando a la dirección opositora palmo a palmo. Dirección que se ha equivocado crónicamente y ni siquiera entendió su triunfo del 6D-2015. El 23 de enero fracasó nuevamente.

¿Está derrotado el capital? No. El plan desestabilizador sigue y las debilidades del Gobierno también, lo que explica que el antichavismo y los que se han ubicado hacia el centro aún sean mayoría. Las debilidades son las colas, la inflación-especulación, transferencia de renta petrolera, ineficacia y corrupción.

El plan es balcanizarnos arrancándonos el arco del oeste y el del este, donde están nuestras riquezas y caotizar las ciudades llevando al extremo los atracos, crímenes, secuestros… Realizando ocupación territorial progresiva con bandas paramilitares.

El peligro continúa con Trump. Ahora, su atención no es Venezuela, pero el capital transnacional radicado aquí tiene sus planes. Puede negociar para obtener más renta, mas no renunciará a derrocar al Presidente o derrotarlo en 2018.

La siembra del petróleo ha fracasado históricamente en construir una patria soberana. La expansión dura lo que dura el ciclo de precios altos. Pese a los éxitos del Presidente para estabilizar los precios, sus ciclos siguen determinados por el capital transnacional. La siembra ha sido eficiente, básicamente, para transferir capital público al capital privado vía la corrupción y para ciertos éxitos sociales que no son directamente éxitos políticos.

La ineficacia y la corrupción son lo más serio al destruir iniciativas transformadoras dejando a la sociedad y al Estado con graves niveles de descapitalización, empobrecimiento, endeudamiento y caída de las reservas internacionales.

Se cambia la directiva de una empresa estratégica en nombre de la corrupción. Pero aparece en la directiva un alto funcionario supuestamente relacionado con 90% de importaciones de alimentos y productos en proceso, transferidas a redes privadas alimentando el bachaqueo corporativo. Otro funcionario con las mismas sospechas pasó a un altísimo cargo militar. Respeto al general Padrino y creo que, de ser esto cierto, él sabrá qué hacer con esa situación.