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Nuevamente la Casita de Maribrí, nos proporciona un primer encuentro con este delicioso manjar del estado Bolívar. Existen múltiples leyendas acerca de su origen, el único dato cierto es su procedencia árabe.

La introducción del azúcar de caña por parte de los árabes, hizo posible una pasta, mezclada con almendras dulces reducidas a harina, y todo ligeramente cocido y aromatizado con agua de azahar, de rosas o de naranja.

La palabra mazapán deriva del árabe “manthában” que identificaba el recipiente donde se guardaba la pasta de almendras y después a la misma. El esmero de los pasteleros de la época la hicieron tan popular y a su vez noble, para ser finalmente presentadas en la mesa de los reyes normandos, adquiriendo el titulo de “pasta real”.

Los métodos de elaboración del mazapán llegan a América a manos de los colonizadores españoles, y con la instalación de los conventos, las monjas al igual que en su país de origen, continúan realizando este preciado dulce.

El mazapán de merey, es un dulce típico del Estado Bolívar, en donde la fruta propia de las zonas calurosas se da muy bien. Allí se elabora además el turrón de semilla de merey con papelón o azúcar.

Mazapán de Merey, otra receta de María A. Brito. La receta da para unas 8 porciones.
1 Taza de almendra de merey tostada (caju, cashew), bien molida
1 Taza de azúcar granulada
¼ Taza de leche liquida
1 Cucharadita de extracto de vainilla
Azúcar glass o nevazucar

En una olla, colocar el azúcar y la leche. Cocinar la mezcla a fuego medio hasta que se forme un almíbar espeso, removiendo de lado a lado (no circularmente) de vez en cuando para que no se azucare.

Incorporar la harina de almendra de merey y la vainilla. Cocinarlo por unos 3 a 5 minutos mas, removiendo constantemente con una paleta de madera para que no se queme. Se formara una masa que se despega completamente del fondo de la olla. Se debe tener cuidado de que la masa no se seque mucho.

Retirar del fuego, humedecer y colocar la masa en otro envase.

Dejarla enfriar un poco, y colocarla sobre una superficie espolvoreada con azúcar de confitero. Trabajarla con las manos con cuidado de no quemarse, hasta obtener una masa homogénea y suave, humedeciéndola si es necesario para hacerla mas maleable.

Formar un bloquecito largo, o picarlo en trozos individuales, y envolverlo en papel antiadherente. Guardarlo en un envase hermético.