Archivo

Con 113 millones de seguidores, Selena Gómez continúa con su título de “reina de Instagram”. Pero el logro, lejos de ser una bendición, le trajo infelicidad a la cantante. “Tan pronto como me convertí en la persona más seguida, me asusté, se convirtió en algo muy desagradable para mí. Era una adicta”, dijo a la revista Vogue.

“Sentía como si estuviera viendo cosas que no quería ver. Como si me estuvieran poniendo cosas en la cabeza de las que no quería preocuparme, siempre termino sintiéndome como una basura cuando veo Instagram”, soltó sin miedo.

La intérprete de Kill Em with Kindness tocó fondo y decidió deshacerse de la aplicación, porque le habría causado depresión. Ahora su asistente es quien maneja la cuenta oficial y publica las fotografías.

En 2016 por ejemplo, Selena anunció que se tomaría un receso para superar ataques de pánico e inestabilidad emocional, así como otros problemas de salud relacionados con la enfermedad que padece: Lupus. En ese lapso contó que se refugió en las terapias y se alejó del teléfono celular.

Ahora de mejor ánimo, la chica prepara su gira 2017 y le aconseja a sus seguidores “bajar un cambio” con las redes sociales.